La sesión de grabación empieza antes de la sesión de grabación. Si llegás sin el guión aprobado, sin la música de referencia, sin saber cuántos archivos necesitás, vas a perder tiempo, vas a gastar plata de más y vas a terminar con un producto que nadie quería. Después de más de veinte años grabando para marcas como Google, Netflix, Ford y cientos de empresas Fortune 500, puedo decirte exactamente qué necesitás tener listo antes de apretar record.
El guión: aprobado, no "casi listo"
Un guión "casi aprobado" es un guión sin aprobar. Lo escuché mil veces: "grabemos con esta versión y después vemos los cambios". Esos cambios siempre llegan. Siempre cuestan plata extra. Siempre retrasan la entrega.
El guión tiene que estar firmado por quien toma las decisiones finales. Si tu cliente interno todavía tiene que revisarlo, esperá. Si el departamento legal tiene que dar el visto bueno, esperá. Cada palabra que cambie después de grabar implica una nueva sesión o una edición que distorsiona el ritmo original.
Y si el guión está traducido del inglés, tenelo presente: el español es aproximadamente un 30% más largo que el inglés. Un estudio de la Universidad de Lyon encontró que el español tiene una de las tasas de sílabas por segundo más altas entre los idiomas europeos, pero transmite menos información por sílaba. El resultado es que necesitás más palabras para decir lo mismo. Si tu spot dura 30 segundos en inglés, probablemente necesites cortar el guión en español o la locución va a sonar apresurada, forzada, antinatural.
La música de referencia cambia todo
Pregunta directa: ¿sabés qué música va a llevar el spot? Si la respuesta es "todavía no elegimos" o "algo épico", la sesión va a ser más difícil de lo que debería.
La música ayuda al locutor a encontrar el estado emocional correcto. No es un capricho artístico — es una herramienta técnica. Cuando grabo contra la música que va a ir en la pieza final, mi interpretación se ajusta automáticamente al ritmo, a la energía, a los momentos de respiro. Sin música, estoy adivinando. Y las adivinanzas cuestan tomas adicionales.
Mandame aunque sea una referencia. Un track de biblioteca que se parezca. Un link de Spotify con el vibe que buscan. Algo.
¿Cuántos archivos necesitás?
Parece una pregunta obvia. No lo es.
He tenido sesiones donde el cliente pensaba que iba a recibir un archivo y en realidad necesitaba doce cortes distintos para diferentes formatos. He tenido otras donde nadie se había puesto de acuerdo si querían versiones con y sin tagline. Según un reporte de Voices.com sobre flujos de trabajo en locución, las discrepancias en especificaciones de entrega causan retrasos en aproximadamente el 23% de los proyectos comerciales.
Antes de la sesión, definí:
- ¿Un archivo continuo o separado por secciones?
- ¿Versiones con diferentes duraciones (15, 30, 60 segundos)?
- ¿Formato de archivo (WAV, MP3, AIFF)?
- ¿Sample rate y bit depth específicos?
Esto no es burocracia. Es evitar que tres días después de la entrega alguien pregunte "¿y la versión de 15 segundos?"
El brief de tono: qué quiere decir "natural"
Los clientes llevan diez años pidiendo "que no suene a locutor". Lo entiendo. Lo que quieren decir es que no suene como un presentador de los años 50, con esa cadencia afectada y artificial. Pero sí quieren un locutor — quieren a alguien que hable bien, que articule correctamente, que tenga una interpretación controlada.
El problema es cuando el brief dice solamente "natural y cercano" sin ningún contexto adicional. ¿Natural como una conversación en un café? ¿Natural como un profesor explicando algo complejo? ¿Natural como un amigo dándote un consejo? Son tres interpretaciones completamente distintas.
Mandame referencias de audio. Un spot que te guste. Un video de YouTube con el tono que buscás. Un podcast. Cualquier cosa concreta. Las palabras son ambiguas — los ejemplos no. (Escribí sobre esto más extensamente en cómo escribir un brief de locución que realmente funcione.)
Si es español neutro, decilo explícitamente
Los clientes angloparlantes creen que saben qué es el español neutro. Generalmente no lo saben. He visto briefs que piden "español neutro" y después mencionan que la audiencia es específicamente mexicana. He visto otros que mezclan vocabulario de tres países distintos en el mismo guión.
El español neutro es una habilidad técnica específica — no es simplemente "español sin acento fuerte". Es una construcción deliberada que evita regionalismos, que usa un vocabulario que funciona desde Buenos Aires hasta Los Ángeles, que tiene una musicalidad que no activa las rivalidades entre países latinoamericanos. Según Nielsen, el 62% de los hispanos en Estados Unidos prefieren contenido en español, pero ese español tiene que sonar auténtico y no forzado.
Si tu audiencia es panlatina, especificá español neutro. Si tu audiencia es de un país específico, decilo. Si no sabés, preguntá.
La sesión dirigida vs. la sesión sin dirección
¿Vas a estar en la sesión o me mandás el guión y esperás el archivo? Ambas opciones son válidas, pero requieren preparaciones diferentes.
Si vas a dirigir la sesión (en persona o por Source Connect), vení con notas específicas. "Más energía" no sirve. "Más rápido en la segunda oración porque el visual cambia" sí sirve. "Más cálido" no dice nada. "Como si estuvieras hablando con alguien que está preocupado y querés tranquilizarlo" dice todo.
Si no vas a estar en la sesión, el brief tiene que ser más detallado. Contexto del proyecto, audiencia objetivo, ejemplos de referencia, errores que querés evitar. Cuanto más información me des antes, menos idas y vueltas vamos a tener después.
El timing realista
Una sesión de locución profesional para un spot de 30 segundos puede durar entre 20 minutos y 2 horas. La diferencia está casi siempre en la preparación previa.
Cuando el guión está aprobado, el brief es claro, la música está disponible y las especificaciones técnicas están definidas, la grabación fluye. Hacemos tres o cuatro tomas, elegimos la mejor, ajustamos un par de detalles y terminamos. Cuando falta alguno de esos elementos, empezamos a improvisar. Y la improvisación en una sesión de grabación significa tiempo extra, frustraciones innecesarias y resultados que no convencen a nadie.
Lo que pasa cuando no preparás
Voy a ser directo: las sesiones mal preparadas generan locuciones mediocres. No porque el locutor sea malo, sino porque nadie puede dar lo mejor de sí cuando está navegando en la oscuridad.
El cliente que llega sin guión aprobado termina grabando algo que después hay que rehacer. El que no tiene música de referencia recibe una interpretación que no encaja con el tono del spot. El que no definió las especificaciones técnicas pierde un día esperando archivos en el formato correcto.
Y todo eso cuesta plata. Una encuesta de la Audio Publishers Association encontró que los costos de re-grabación representan entre el 15% y el 25% del presupuesto total de proyectos de audio cuando hay problemas de comunicación inicial. La preparación no es un lujo — es la forma más barata de asegurar que el proyecto salga bien.
Tu checklist antes de la sesión
Para que no tengas que volver a leer todo esto, acá va la lista:
El guión tiene que estar aprobado por quien toma las decisiones finales, no "casi listo" ni "pendiente de revisión legal". La música de referencia — aunque sea aproximada — tiene que estar disponible para que el locutor pueda ajustar la interpretación al tono correcto. Las especificaciones de entrega tienen que estar claras: cantidad de archivos, formato, duraciones, estructura.
El brief de tono necesita ejemplos concretos, no solo adjetivos abstractos como "fresco" o "dinámico". Si el proyecto es para audiencia panlatina, el español neutro tiene que estar especificado explícitamente. Y si vas a dirigir la sesión, vení con notas específicas sobre qué querés cambiar entre tomas.
Nada de esto es complicado. Pero la diferencia entre tenerlo listo y no tenerlo es la diferencia entre una sesión de 30 minutos y una de 3 horas.
¿Necesitás una locución en español para tu próximo proyecto? Escribime y te respondo en menos de una hora.



