"Más energía" no significa nada. Es la dirección equivalente a decirle a un chef "hacelo más rico" o a un diseñador "ponele más onda". Suena a feedback, parece productivo, y el locutor asiente porque sabe que tiene que hacer algo distinto. Pero ninguno de los dos sabe exactamente qué.
Llevo más de veinte años en sesiones de grabación. He trabajado con directores creativos de agencias enormes, con gerentes de marketing que nunca dirigieron una sesión en su vida, y con productores de Netflix y Amazon que saben exactamente lo que quieren. Y te puedo asegurar que la frase "dame más energía" aparece en todas partes, pero funciona solo cuando el locutor ya entendía lo que el cliente quería desde el principio. Cuando no lo entendía, esa dirección solo genera quince tomas que suenan cada vez más forzadas.
El problema con las direcciones abstractas
Un estudio de la Universidad de California publicado en el Journal of Voice encontró que los oyentes detectan incongruencias emocionales en la voz en menos de 200 milisegundos. Eso es más rápido que un parpadeo. Cuando le pedís a un locutor "más energía" sin contexto, lo que probablemente vas a obtener es volumen, velocidad, o ambas cosas. Y el oyente lo va a notar como falso aunque no pueda explicar por qué.
La energía genuina viene de entender la situación emocional del texto. ¿El personaje está emocionado por algo que acaba de descubrir? ¿Está tratando de convencer a alguien escéptico? ¿Está celebrando un logro? Cada una de esas situaciones produce un tipo de energía completamente diferente en la voz.
Pedirle al locutor "más energía" es como pedirle a un actor que actúe más. Técnicamente tiene sentido, pero no da ninguna información útil sobre qué hacer con el cuerpo, con la intención, con el subtexto.
Direcciones que funcionan de verdad
La mejor dirección que podés dar es situacional. En lugar de "más energía", probá "imaginate que le estás contando a tu mejor amigo una noticia que te tiene emocionado". En lugar de "más serio", probá "esto es información que va a afectar las decisiones financieras de alguien, necesito que suene como un asesor de confianza".
¿Notás la diferencia? La primera versión describe un estado emocional abstracto. La segunda describe una situación concreta que el locutor puede imaginar y habitar.
Según datos de la asociación de actores SAG-AFTRA, las sesiones de locución que incluyen contexto narrativo en el brief tienen un 40% menos de retomas que las que solo incluyen adjetivos descriptivos. Cuarenta por ciento. Eso es dinero de estudio, tiempo de producción, y paciencia de todos los involucrados.
(Me acuerdo de una sesión donde el cliente repetía "necesito que suene más premium" durante media hora. Probé todo: más lento, más grave, más pausado, más articulado. Hasta que el director de arte dijo "pensá que estás describiendo un reloj suizo a alguien que está por gastarse diez mil dólares". Una toma. Listo.)
Por qué los locutores no te corrigen
Cuando un locutor profesional escucha "más energía", hace lo que puede con esa información limitada. Sube el volumen, acelera un poco, pone más aire en la voz. A veces funciona porque el locutor ya intuía qué querías. Pero acá viene el dato importante: la mayoría de los locutores no van a decirte que tu dirección fue vaga.
Esto pasa por tres razones. Primero, el cliente paga y el locutor quiere mantener la relación. Segundo, explicar por qué una dirección no sirve suena a excusa. Tercero, después de años de escuchar direcciones imprecisas, muchos locutores desarrollamos la habilidad de traducir mentalmente "más energía" a algo que tenga sentido para nosotros.
Pero esa traducción mental es una apuesta. A veces acertamos. A veces te damos algo que ni vos ni yo queríamos.
Cómo prepararte antes de la sesión
El momento de pensar en la dirección de locución no es durante la sesión. Es antes, cuando tenés el guión en la mano y tiempo para analizar qué querés comunicar. Cómo aprovechar al máximo tu sesión de locución en español cubre esto en detalle, pero acá van las preguntas mínimas que deberías poder responder:
¿Quién le está hablando a quién? Un CEO le habla a inversores de forma muy diferente a como un instructor le habla a empleados nuevos. ¿Cuál es la relación emocional con el contenido? ¿El locutor está informando algo neutro, celebrando algo positivo, advirtiendo sobre algo importante? ¿Hay música de fondo? Si la hay, pedísela al locutor antes de grabar. La música cambia todo: el ritmo, la intensidad, hasta las pausas naturales.
La trampa del "que no suene a locutor"
Esta dirección merece un párrafo aparte porque lleva diez años siendo la frase más repetida en sesiones de locución. Y también es profundamente inútil cuando se da sola.
Lo que el cliente quiere decir cuando dice "que no suene a locutor" es: que no suene como un presentador de radio de los años 80 con voz impostada y énfasis exagerados. Y tiene razón en querer evitar eso. Pero la solución no es sonar como alguien que no sabe hablar. La solución es sonar como alguien que habla bien, con naturalidad, sin artificios innecesarios.
Cuando me dicen "que no suene a locutor", yo pregunto: ¿querés que suene conversacional? ¿Como si estuviera explicando algo a un colega? ¿Como si estuviera leyendo un mensaje de WhatsApp en voz alta? Cada una de esas opciones produce resultados diferentes, y todas suenan "no a locutor" de formas distintas.
¿Y si realmente necesitás más energía?
A veces la toma está técnicamente bien pero le falta algo. Todos lo sentimos. Y está perfecto pedir un ajuste. Pero en lugar de "más energía", probá ser específico sobre dónde necesitás ese cambio. "El final de la oración se cae un poco, ¿podés mantener el nivel hasta el punto?" es una dirección que puedo ejecutar inmediatamente. "Más energía" me hace adivinar si querés que cambie el principio, el final, el tono general, o todo a la vez.
También ayuda dar referencias. "Pensá en cómo suenan los trailers de Netflix cuando presentan algo nuevo" me ubica instantáneamente en un universo sonoro específico. "Más energía" me deja en un limbo donde tengo que inventar qué significa eso para vos. Y mis inventos no siempre coinciden con tu visión.
La música resuelve más de lo que pensás
Cuando el locutor graba contra la música que va a ir en el spot final, la energía se regula sola. El ritmo de la música dicta las pausas. La intensidad de la música sugiere el nivel emocional. Es casi imposible sonar apático grabando sobre una pista épica, y es casi imposible sonar desesperado grabando sobre algo suave y minimalista.
El problema es que muchos clientes no tienen la música lista cuando graban la locución. A veces ni siquiera la tienen seleccionada. Y ahí es donde las sesiones se complican, porque el locutor está adivinando contra qué va a sonar eventualmente.
Si podés conseguir aunque sea una referencia de música antes de la sesión, hacelo. La diferencia en la primera toma va a ser evidente. Y si la primera toma es buena, probablemente sea la que uses, porque las primeras tomas suelen ser las mejores cuando el locutor entiende lo que está haciendo.
Cuándo el locutor debería empujar de vuelta
Un buen locutor no es un robot que ejecuta órdenes sin pensar. Si una dirección no tiene sentido para el texto, debería decirlo. Si "más energía" va a hacer que una locución de compliance suene como un comercial de cerveza, el locutor tiene la responsabilidad de señalarlo. El cliente puede insistir, y está en su derecho. Pero al menos la conversación tuvo lugar.
Dicho esto, el locutor trabaja para el cliente. El brief manda. Si después de explicar por qué algo no funciona el cliente sigue queriendo esa dirección, la ejecuto. Pero prefiero que esa decisión se tome con información completa, no por falta de comunicación entre dos personas que querían lo mismo pero no supieron decirlo con palabras.
La diferencia entre volumen, velocidad e intensidad emocional
Estos tres elementos suelen confundirse cuando alguien pide "más energía". Y cada uno produce un efecto muy diferente en el oyente.
Más volumen suena a gritar, o al menos a proyectar. Sirve para llamados a la acción, para anuncios de ofertas limitadas, para situaciones donde la urgencia es parte del mensaje. Más velocidad suena a entusiasmo o a apuro, dependiendo del contexto. Funciona para promociones con deadline, para listas de features, para contenido que necesita cubrir mucho terreno en poco tiempo.
Pero intensidad emocional es otra cosa. Podés tener intensidad emocional hablando despacio y en voz baja. Un padre hablándole a su hijo en un momento difícil tiene toda la intensidad del mundo sin subir el volumen ni acelerar. Esa es la energía que muchos clientes quieren pero no saben nombrar.
Cuando me piden "más energía", yo pregunto: ¿querés que suba el volumen, que vaya más rápido, o que meta más emoción aunque el ritmo quede igual? Casi siempre es la tercera opción. Casi nunca lo dicen así desde el principio.
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